Manuel Antonio Carreño "Manual de Urbanidad y Buenas Maneras"


"¿Sabía usted que es de pésimo gusto caminar por la calle con las manos metidas en los bolsillos?, ¿o que es asqueroso taparse la nariz con la mano al estornudar?, ¿o que no hay nada más repugnante que esa sombra en la cara de los hombres que da la barba renaciente?, ¿o que la cama matrimonial expuesta a las miradas de los visitantes es signo inequívoco de vulgaridad?"

El manual de Carreño, o Manual de urbanidad y buenas costumbres, cuyo título completo es "Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre", es un texto clásico en Latinoamérica sobre etiqueta y buenas maneras escrito por el venezolano Manuel Antonio Carreño, por entregas en 1853.

Ciertas situaciones ya han cambiado, puesto que algunas normas de urbanidad están siendo consideradas como obsoletas, y se están creando, en virtud a nuevos usos y actos, modernos manuales. Así, Carreño se considera como el impulsor de lo que nosotros consideraríamos como protocolo y etiqueta. Vale la pena señalar que el libro de Carreño fue escrito cuando nadie imaginaba que el internet, la globalización, la liberación femenina, el estrés y la pérdida de la galantería llegarían a modificar las pautas de la humanidad.

Carreño se distinguió por ser un caballero estricto; jamás hubiera concebido a las damas, como él las llamaba, ir a misa en minifalda, o a los caballeros en bermudas o playeras. Las reglas que él minuciosa y delicadamente incluyó en su célebre Manual ya no tienen vigencia. La vida le ha ido entregando grandes libertades al ser humano. En nuestros días, es casi imposible encontrar hombres "que permanezcan dentro de sus viviendas siempre impecablemente vestidos, con la corbata puesta y los pies debidamente calzados", o mujeres que consideren pecaminoso visitar a sus amigos solteros. El llegaba al extremo de considerar indispensable, por ejemplo, "asear el cuerpo antes de entrar en la cama, no sólo por satisfacción sino por estar prevenido y bien presentable en todo caso de que ocurriera un accidente durante la noche". 

Por supuesto, a la dictadura de este hombre no se libraron las relaciones personales ni la coquetería. A partir del siglo XIX, uno de los aspectos sociales que más ha cambiado es la forma de relacionarse con el sexo opuesto. En tiempos de Carreño, "para que un hombre pueda bailar con una mujer en una fiesta, debe haber sido presentado previamente a la dama por un familiar de ella o por un amigo en común".

Por otro lado, los tiempos modernos y la comunicación electrónica han ido forjando también sus patrones de interacción; y es así como en internet existe lo que se denomina etiqueta, una guía que esboza la manera de proceder en la red en donde, por ejemplo, escribir todo en mayúsculas se traduce como un "gritar" al interlocutor. Hay además comportamientos no reglamentados pero que la lógica del trato social actual señala, como el mantener apagado el celular durante una conferencia o un concierto. Manuel Antonio Carreño (1812-1874), político y escritor, padre de Teresa Carreño y hermano de Simón Rodríguez, recogió en su manual las formas más elementales y las reglas sobre los buenos modales para relacionarse en sociedad.

Manual de Urbanidad de Carreño.

El libro comienza con tres capítulos introductorios, "Deberes morales del hombre", en donde desarrolla esas obligaciones para con Dios, para con la sociedad, para con nuestros padres, para con la Patria, para con nuestros semejantes y para con nosotros mismos, puesto que "el hecho de formar parte del género humano ya nos compromete a esos deberes".
Luego de repasar algunos principios generales, se extiende en normas del aseo, sobre el modo de conducirnos dentro de la casa, en diferentes lugares fuera de ella y en sociedad, para finalmente pasearse por las diferentes aplicaciones de la urbanidad. Esta obra fue, durante mucho tiempo, declarada en diversos países hispanoamericanos libro de texto para las escuelas públicas. La urbanidad, dice la introducción a este manual, es virtud o manifestación de virtud: reflejo exterior de realidades interiores, la intención de integrarse positivamente en la vida ciudadana convertida en hechos.

Hábitos que son de mal gusto

• Chuparse o morderse un mechón de pelo.

• Morderse las uñas o cutículas.

• Sentarse con las piernas separadas o con las piernas cruzadas o torcidas de una manera poco convencional.

• Masticar chicle mientras habla o con la boca abierta.

• Fumar en la calle o hacerlo sin haber pedido permiso a los presentes, especialmente a sabiendas de que el olor a cigarro puede ofender o incomodar a alguien.

• Tener un cigarrillo en los labios mientras habla.

• Hacer que los demás se sientan culpables o incómodos mientras come algún delicioso postre solamente porque usted debe abstenerse debido a alguna dieta.

• Rascarse o pellizcarse la cara.

• Cometer la indiscreción de hacerle alguna pregunta íntima a alguien en voz alta: ¿Es eso una peluca?

• Usar un cepillo o peine sucios.

• Aplicarse maquillaje o peinarse en la mesa de comer.

• Usar rulos en el cabello en público.

• Llevar esmalte de uñas descascarado, uñas partidas o maltratadas o, peor aún, sucias.

• Una línea demasiado dramática y notable que delimite claramente dónde termina el maquillaje y dónde comienza el color natural de la piel.

• Hablar demasiado o en detalle de excentricidades personales: operaciones, enfermedades, neurosis, alergias, accidentes, etc.

• Comer ruidosamente haciendo gestos exagerados.

• Introducir pedazos de comida demasiado grandes a la boca.



"El ser caballero es una de las mejores cosas que puede llegar a hacer un ser humano. Las buenas maneras contribuyen al éxito", en artículos de principios de los años 40 se resaltaba la importancia de orientar a los jóvenes acerca de la manera de comportarse ante una dama, frente a otras personas o incluso en la mesa. Una de las notas decía: "El muchacho que puede entrar en un cuarto sin caerse, que tiene seguridad en su comportamiento sin llegar a la exageración, que se levanta cuando alguna señora entra a la pieza en que se está, que viste apropiadamente, es un joven valioso. No basta con ir limpio y pulcro, hay que buscar además que las ropas sean apropiadas. No es posible pensar que un muchacho que es demasiado flojo para limpiar sus zapatos, cepillar su traje o cortarse el pelo tenga energías para dedicar al trabajo. La gente juzga siempre por las apariencias, así pues, mi querido joven, preocúpese porque su apariencia sea agradable", se aconseja en un párrafo. El texto también hace referencia a la forma en que se debían llevar las relaciones con los amigos y los amores. "Aprenda a comportarse con la gente y a ganarse amigos, de ahí dependerá no solamente su felicidad sino su éxito en la vida y la gente lo ayudarán con gusto, cuando en otra forma, no lo ayudarían ni por obligación. Una persona agradable es bien recibida en todas partes”. Para ganarse a los amigos hay que ser amable. Nadie va a correr detrás de usted; usted mismo tiene que esforzarse por atraer a la gente: para recibir algo hay que aprender a dar. "Hay que aprender también a adaptarse a los demás; es necesario ser un buen perdedor y un modesto ganador."

Estos temas, que se difundían para el conocimiento público, tenían sus antecedentes: Las reglas de urbanidad se crearon hace poco más de dos siglos para facilitar las relaciones entre los miembros de las clases altas y, sobre todo, para marcar distancias con otros estratos. Las mujeres no debían mostrar el tobillo; los hombres debían besar la mano de las damas y quitarse el sombrero al entrar en un recinto. Todos debían saber elegir entre una gran cantidad de cubiertos y copas al sentarse a la mesa. Si ellas tiraban su pañuelo, el cual siempre debía llevar sus iniciales, era un símbolo de coquetería ante él, quien debía recogerlo como parte de un fortuito encuentro romántico. Estas costumbres y muchas otras, debían seguirse al pie de la letra según lo indicaba un famoso manual que en nuestros días ya ha perdido vigencia.

Otras reglas de Carreño a seguir.

• Jamás empleemos los dedos para limpiarnos los ojos, los oídos, los dientes ni la nariz. La persona que hace esto, excita un asco invencible.

• No olvidemos asearnos con un pañuelo ambos lagrimales, pues pocas cosas hay tan repugnantes a la vista como el humor que en ellos se deposita pasado cierto número de horas.

• Cuidemos de no recostar nuestra cabeza en el respaldo de los asientos, para preservarlos de la grasa del pelo.

• Las mujeres deben procurar no estar desaliñadas dentro de su casa, aunque realicen labores domésticas.

• Es un acto vulgar y grosero nombrar a una persona, al solicitarla en su casa, sin anteponer la palabra señor o señora.

• En una mesa donde hay diferentes tipos de cubiertos, se debe empezar tomando el primero de afuera para dentro.

Concluyendo opino que siento que en esencia no veo que este manual sea obsoleto en estos tiempos, más bien pienso que estas sugerencias en animo estricto que daba Carreño, nos brindarían valores especiales como seres humanos, en el convivir, el ser considerado con el prójimo y hasta uno mismo, el aseo que es muy vital porque esto nos brinda personalidad y buen desenvolvimiento entre amistades y en la sociedad. Esto lo percibo como una especie de leyes consuetudinarias invalorables, claro algunas de tantas que se podrían adaptar a estos tiempos.

Amigo lector te invito a que consigas o bajes en la web, este manual completo y le saques provecho en lo que veas convincente añadir a tu vivir.

10 comentarios:

  1. a mi si me da gusto caminar con las manos en los bolsillos,es un gusto infinito rascarme los huevos mientras camino por la ciudad.

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    1. Deberías dar ejemplo de la educación que recibiste en casa.
      Por personas como tú es que los países están como están,ten en cuenta que la educación es la clave del éxito.
      Me imagino que serás un pobre fracasado que piensa que el valor del siglo XXI es ser irrespetuoso o "malo".
      Acepto que son normas muy estrictas pero que diferencian a la gente del pueblo como tú.

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    2. que tiene de malo caminar con las manos en los bolsillos????

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    3. obvio nada no hay que ser pendejos

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  2. Maravilloso escrito sobre el Manual del estimado Don Manuel Carreño! No podemos perder lo que nos hace integros, pues solo así se construye una sociedad de paz, aprecio y respeto. Gracias!

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  3. existe algun manual pero ya editado para usarlo en estos dias? Muchas de las reglas que ahi vienen estan obsoletas...

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    1. Hola Fernando, no manejo esa información pero en la web hay paginas que imparten información de comportamiento social, en www.protocolo.org es una de tantas. Gracias por tu comentario!

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  4. muy bueno pero en el siglo 21 y en venezuela ?? pfff , eso es muy dificil y lo digo por experiencia , y mas aun si eres de las nuevas generaciones .

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    1. Claro, esto fueron costumbres y modales para aquellas épocas, gracias por tu comentario

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